jueves, 22 de octubre de 2015

Todavia

Amor, todavía hay sol en esta tierra en que está a punto de apagarse. Vive con los besos que te doy y que te envío como envían los cisnes sus plumas cuando están a un paso de morir.
En este día que se cierne sobre el suelo, que va a iluminarse con los fósforos para encender las velas, amor, que se derriten sólo con tu nombre.
Se me cuajan las hojas, se me licuan las manzanas. Sé que vendrás en las alas de las águilas, en los ojos de unos huracanes que te traerán, y entre mis manos serás quién eres.
Es mi deseo tenerte y desnudarte, encontrar el rastro que dejan las hormigas, un rastro de pan y de cebada, de café y de estrella que no ha sabido encontrar su cielo y te ha esperado.
Amor de herbolario, de finas hierbas y calientes, de sustratos peligrosos, de ansia salvaje de llenar esos vacíos que se producen en la noche, cuando todo es oscuro y está negro.
Parece imposible que anochezca, que este sol que se solivianta pueda irse, pero se va, y a ti te llega a horas distintas, y con él se va mi añoranza de lo que aún no ha sucedido.

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