lunes, 23 de noviembre de 2015

Te vi en mis sueños

Amor, te vi en mis sueños. Viniste y estabas junto a mí. Me adormecía. En tus labios se separaban esas horas que transcurrían más despacio y me abrazabas. Como una niña recogía mi cuerpo junto al tuyo y te besaba, y no quería nada más.
Desperté y me vi sola en nuestro lecho. La cama vacía recordaba que te fuiste sin mirarme, que no me prometiste y que te espero en contra de todos los presagios, que me dicen que no volveré a verme en tu mirada.
Amor, ¿es cierto que desesperaré de esperar en esta espera que mantiene la esperanza? ¿Qué tus ojos no me dirán que soy hermosa? ¿Qué en tus labios se sentará el olvido y mi cuerpo perderá tus huellas?
En mis manos tengo el poder de crear manantiales. Con las piedras que me diste surge el agua de esa tierra devastada. Humedecida por la sal salgo a tu encuentro. Volverás, y en tu regreso te pediré mis amapolas, las que te di junto a la escarcha para que no se marchitasen.

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